La industria cinematográfica es famosa por su trato injusto hacia la mujer. Salarios bajos, menos posibilidades de adquirir empleos, irrespeto a la meritocracia y acoso son algunos de los cánceres de Hollywood. Era tiempo para que «el tiempo llegara» (Time’s up).

Estas injusticias eran un secreto a voces hasta que a finales del año pasado se dio un despertar femenino. Muchas mujeres dentro y fuera de la industria dieron un paso adelante y denunciaron abusos sufridos en el pasado con la intención de proteger otras mujeres en el futuro. Este grupo de mujeres causó una reacción en cadena que no ha podido ser aún detenida.

Una de las respuestas más importantes a este revuelo fue la creación de Time’s up, un movimiento de defensa legal que nació el 1 de enero del 2018. Este tiene como objetivo defender a las mujeres de abusos o acosos en su entorno laboral. Cuenta con el apoyo de más de 300 grandes nombres de la industria y para febrero ya había recaudado 20 millones de dólares para su fondo de defensa legal.

Este movimiento tiene un trasfondo interesante y el prestigio de importantes miembros del cine. Pero lo más llamativo es que es el primer movimiento de esta naturaleza que ha conseguido una repercusión mundial.

Time’s up y el efecto Weinstein

En octubre de 2017, The New York Times publicó un artículo que cambió la historia de la industria cinematográfica. En este artículo se compilaron docenas de testimonios de empleados de la Weinstein Company. En estos se alegaba que Harvey Weinstein, uno de los dueños de la empresa, había acosado y abusado de trabajadoras desde hacía décadas. Al parecer, Weinstein se aprovechó en muchas ocasiones de su posición de poder para obtener beneficios poco éticos.

La indignación que causó el comportamiento de Harvey Weinstein fue un estallido nuclear. Tras la publicación del artículo, muchas figuras conocidas salieron a la luz acusando también a Weinstein. Entre ellas resaltaban, por ejemplo, Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Asia Argento y Lucia Evans.

Y el revuelo no paró aquí. Empezó el llamado efecto Weinstein, por el que se dio una oleada de acusaciones de abuso sexual contra grandes de la industria. El hecho de que muchas mujeres tuviesen el valor de hablar de sus experiencias traumáticas inspiró a cientos de otras que decidieron no callar más. Kevin Spacey, Louis C.K.,  Brett Rattner y James Toback son algunos de los que cayeron a causa del efecto Weinstein.

Time’s up y #metoo: hora de poner fin a décadas de abuso

El movimiento generado a partir del hashtag #metoo fue otro de los resultados del efecto Weinstein. El 15 de octubre de 2017, Alyssa Milano publicó en su cuenta de Twitter:

Si todas las mujeres que han sido acosadas o agredidas sexualmente hicieran un tuit con las palabras “Me too” podríamos mostrar a la gente la magnitud del problema.

Alyssa J. Milano

Actriz, activista, productora y ex-cantante estadounidense.

#metoo: el efecto Alyssa Milano

Así, esta idea inspiró a miles que empezaron a publicar usando el hashtag de Alyssa Milano, el cual se viralizó en cuestión de horas. Y al decir que se viralizó me refiero a que se convirtió en trending topic mundial durante días. El hashtag fue tuiteado más de 500.000 veces el 16 de octubre y en Facebook fue usado por más de 4 millones de personas durante las primeras 24 horas de su lanzamiento.

La propuesta de la actriz creó un sistema de apoyo mundial para las mujeres que comparten traumas sexuales; una forma de decirles que no estaban (ni están) solas. Y cumplió el cometido de mostrar al mundo que los problemas de abuso sexual no son casos aislados. Fue una declaración de que éste es un problema mundial, como lo sería cualquier otra pandemia.

En cuestión de días el movimiento #metoo cambió la perspectiva con la que se veía al abuso sexual. Además, se convirtió en una prueba innegable de la influencia de las redes sociales. ¿Qué más se necesita para verlas como herramientas de difusión ideológica?

#metoo, Time’s up, el efecto Weinstein y Hollywood

El efecto Weinstein y el movimiento #metoo demostraron, sin lugar a dudas, que el acoso sexual existe en todos los escenarios sociales. En todos los estratos sociales, en cualquier nivel de desarrollo del país y con cualquier circunstancia social. Con una idea de la magnitud del problema clara y tangible quedó fuera de dudas que era necesario tomar acciones concretas.

Time’s up es el primer paso en esta lucha. Es un colectivo que inició con 300 actrices de Hollywood que se unieron para brindar ayuda a aquellas que sufren de abusos. Entre las 300 actrices se encuentran America Ferrera, Ashley Judd, Kerry Washington, Eva Longoria, Nicole Kidman, Natalie Portman, Emma Stone, Reese Witherspoon, Rashida Jones, Emma Watson, Jennifer Aniston y Lena Waithe entre muchas otras. Estas actrices se organizaron para crear un fondo de ayuda legal al que posteriormente se unieron unas 200 abogadas voluntarias.

La organización se hizo pública a través de una carta publicada en los diarios The New York Times y La Opinión. En estas explicaron que su lucha se centraría en la creación de un fondo de ayuda para la defensa legal y en la elaboración de una legislación para penalizar el delito de abuso y acoso.

La repercusión de Time’s up

Una de las primeras acciones de Time’s up fue llamar a los asistentes a los premios Globos de Oro de 2017 a vestir de negro para la ceremonia como una forma de declarar su apoyo a la lucha contra el acoso y abuso sexual. El resultado fue que casi la totalidad de los asistentes vistieron de negro. Un gran logro, ya que los Globos de Oro 2017 tuvieron lugar apenas 6 días después de que Time’s up naciera.

Aunado a esta enorme manifestación de apoyo, Oprah Winfrey dio un discurso conmovedor. Estuvo dedicado a todas las mujeres, declarando que ahora presentarían un frente unido.

Quiero que todas las niñas que están viendo esto sepan que un nuevo día se abre en el horizonte.

Oprah G. Winfrey

Periodista, presentadora de televisión, productora, actriz, empresaria, filántropa y crítica.

Time’s up y los sucesos que lo impulsaron son señales importantes. Fueron momentos en los que las mujeres se unieron a pesar de todas las diferencias. Y, unidas, se hicieron escuchar. Una prueba para los que creían que eran exageraciones y una muestra de afecto para las que se sentían desamparadas. Ahora que nuestras voces se escuchan, el panorama es otro. Quizá las cosas realmente están cambiando y el horizonte se está empezando a colorear con los tonos de la mañana. — AC / DK.