Tilda Swinton

Es evidente que ama lo que hace, así que entrega todo lo que hay en ella. Y funciona, sin duda alguna funciona, porque aunque no tengas ni idea de quién es, cual es su nombre o si al menos es humana, la recuerdas.

DESCUBRIENDO A TILDA SWINTON

Cuando vi Constantin y a Tilda Swinton en ella, por primera vez tenía unos 13 o 14 años. Estaba en plena adolescencia; preocupada por la imagen que proyectaba en los demás, tratando con todas mis fuerzas de ser una “adulta independiente”, esforzándome por ocultar los que consideraba mis defectos, luchando por verme y sentirme bonita, reconocida, atractiva, porque la verdad es que en la adolescencia uno no tiene idea de quién es y le toca esperar unos años y hacer varios viajes de autoexploración antes de aclarar toda esa niebla.

Pero esa no es la historia.

El asunto es que era una adolescente cuando vi Constantin, y recuerdo que me fascino esta perspectiva de un Neo psycho-religioso enredado con una gemela medio bruja. Pero cuando pienso en esta peli Keanu Reeves y Rachel Weisz son recuerdos colaterales, porque realmente lo primero que me viene a la mente es el Arcángel Gabriel y la voz de mi tía diciéndome “esa es una actriz, es una mujer”. Realmente se quedó alojado en el fondo de mí su figura descalza levantándose por encima de todos, con su cabello rubio corto, un par de gigantescas alas desplegándose atrás y fuego en su mirada. En ese momento todos supimos que su poder estaba a punto de ser liberado, y que sería terrible. Nadie podría atreverse a decir que ella no era el Arcángel Gabriel mismo.

SIEMPRE HA SIDO RARA

Para mí, una adolescente en una época donde los travesti eran una extrañeza y no un acto de rebeldía, inmediatamente me pregunté cómo es que la actriz no se ofendía por ser considerada para un rol masculino. Me molestaba especialmente pensar que ella debía sentirse mal, fea quizá.

No me juzguen, era una adolescente con un rosario de complejos que no podía entender el oficio del actor. Pero Tilda Swinton se quedó conmigo, no podía dejar de pensar en lo valiente que era, en lo comprometida que estaba, en lo fuerte que debía ser su autoestima. Leí sobre ella, empecé a ver sus pelis, buscaba fotos, entrevistas. Constantin me presentó a Tilda Swinton y yo quedé fascinada.

Poco a poco fui descubriendo más sobre esta camaleona, y encontré cosas geniales; descubrí que su línea genealógica puede rastrearse hasta la edad media, que tuvo inclinaciones políticas de izquierda, que tiene hijos gemelos y otras cosas que se pueden aprender en Wikipedia.

Pero también aprendí (y esto es lo significativo) que no se convirtió en una rara, sino que siempre lo ha sido. Desde el principio de su carrera ha abogado por el cine de culto y la producción independiente. Ha procurado para sí misma papeles desafiantes y difíciles, profundamente emocionales, en los que el aspecto físico está al servicio del personaje. Por esto mismo se ha expuesto en roles controversiales, siendo la mamá de un asesino en We need to talk about Kevin, o una vampiresa tratando de acercarse a su amante en Only lovers left alive, o la líder de un culto semihippie en The beach. Desde hace décadas ha estado en la pantalla, y la potencia de su presencia no ha disminuido un ápice en todos estos años.

TILDA CAMALEÓNICA

Tilda ha sido hombre, mujer, ángel, vampiro, líder, seguidora, malévola, víctima, bruja. Ha sido rubia, morena, peli negra, pelirroja, calva. Ha sido joven, anciana, inmortal. Ha sido madre, hija, amante, asesina. Ha sido querida, abusada, vengada, violentada, desgarrada. Ha asumido todas las facetas que han caído en sus manos, explorando en busca de sus límites, y retando nuestra capacidad de asombro una y otra vez (resultando siempre ganadora).

Ha vivido tantas vidas, tan disímiles una de otra, que resulta impresionante la facilidad con la que se despoja de un disfraz para dejarse invadir por otro. Y lo genial es que no los ha interpretado, sino que HA SIDO todos esos personajes, con sus complejidades humanas y confusiones naturales. El oficio del actor requiere de entender que la condición humana no se basa en absolutos, sino que se define por sus pequeños matices, por las áreas grises, por las indecisiones. Quizá es por eso que sus interpretaciones son siempre tan integrales y nos hacen sentir que es tan humana como nosotros, solo que mucho más valiente.

El cine es una experiencia que te empuja a identificarte con sentimientos ajenos, y el oficio del actor te lleva a ser visto de formas distintas por ojos ajenos.

Tilda Swinton

Actriz

AMA LO QUE HACE

Hace poco escuché una entrevista de ella, en la que explica que el cine es una experiencia que te empuja a identificarte con sentimientos ajenos, y el oficio del actor te lleva a ser visto de formas distintas por ojos ajenos, así que de cualquier forma el cine es una experiencia empática, y eso es algo que debería promoverse, ¿no? El espíritu del cine que encarna Tilda es el único rol del que no se desprende nunca. Y la percepción del cine como producto artístico antes que producto comercial que sembró en mí es una visión que agradezco profundamente.

Es evidente que ama lo que hace, así que entrega todo lo que hay en ella. Y funciona, sin duda alguna funciona, porque aunque no tengas ni idea de quién es, cual es su nombre o si al menos es humana, la recuerdas. Sus interpretaciones son tan sublimes que se cuelan dentro de ti y te dejan pensando en ella por días. Te hace sentir, aunque muchas veces no sabes siquiera qué sientes por ella. Pero a fin de cuentas, el cine no tiene que ser explicado, sino sentido, así que el objetivo está cumplido.