The Handmaid’s Tale y su apuesta por cambiar el rol de la mujer en la ficción distópica

Las mujeres no estamos acostumbradas a protagonizar. En todas las historias, general y tradicionalmente, hemos ocupado el rol de acompañantes de los hombres, quienes generalmente eran quienes nos guiaban. En la ficción, la mujer es pocas veces considerada como personaje suficiente por sí misma y completamente independiente del hombre. En The Handmaid’s Tale esto cambia por completo.

Por eso resulta para mí un placer inigualable el auge de historias femeninas que han surgido en estos años pasados. Hay series como Sharp Objects (basada, además, en un libro escrito por una mujer) y Big Little Lies (otra basada en la obra de otra mujer). Películas como Capitana Marvel (primera del universo Marvel en ser protagonizada por una heroína) y Lady Bird (dirigida por una mujer). Así como sagas de libros como The Hunger Games, escrita por Suzanne Collins, y Divergent, escrita por Veronica Roth (ambas protagonizadas, además, por heroínas femeninas).

Justamente el año pasado se retomó una obra literaria de 1985 para convertirla en una serie de TV. El resultado fue  The Handmaid’s Tale, una novela de Margaret Antwood que vio la luz gracias a la producción y a la distribución de Hulu. Quizá si esta iniciativa se hubiese dado en otro momento, con otras circunstancias, no tendría una huella tan profundamente femenina. Pero, afortunadamente, la tiene.

Los interiores de El Cuento de la Criada y su plasmación en The Handmaid’s Tale

The Handmaid’s Tale se contextualiza en un futuro distópico donde la fertilidad humana está en riesgo. En este futuro, una secta cristiana fundamentalista se ha hecho con el gobierno estadounidense, implementando leyes que parecen sacadas del Medievo. La historia está contada desde la perspectiva de Offred, una criada destinada a ser fertilizada por el comandante al que sirve — y de ahí su nombre («Of Fred», es decir, «De Fred»). Este aspecto representa a la perfección ya en sí mismo y por sí solo la brutalidad de la historia. Muestra mujeres que son violadas mensualmente para quedar embarazadas de un hijo que deberán entregar a otros.

En la sociedad impuesta por esta nueva secta resalta el dominio del hombre sobre la mujer. De hecho, más que dominio, se trata de la falta de consideración de la mujer como un igual. Se asume que las mujeres menos capaces por nuestra condición de mujer, dado que — de acuerdo a la novela — Dios nos creó sólo para concebir hijos.

Las críticas y similitudes de El Cuento de la Criada

Esta historia está plagada de críticas religiosas, pero no es un libro sobre religión. La novela explora más bien los límites de alienación a los que se puede llegar en tiempos de crisis. Un poco lo que propone Viktor Frankl en su «El Hombre en Busca de Sentido», pero con una perspectiva femenina.

Narrada en forma de diario, esta perspectiva femenina es la que da una sazón especial a la historia. Offred nos cuenta desde su desesperanza — o desde su lucha por no perder la esperanza — qué es lo que sucede dentro de ella. Es una de esas historias en las que no pasa mucho en el exterior, pero en la que suceden infinidad de cosas en el interior.

De El Cuento de la Criada a The Handmaid’s Tale

La serie de Hulu transmitió este año su segunda temporada — que ha sido un éxito rotundo — y confirmó la tercera. Rotten Tomatoes le dio 95% de aprobación a la primera temporada, mientras que Metacritic la puntuó con 92 puntos sobre un máximo de 100. La serie cuenta a grandes rasgos la misma historia del libro, con ciertas variantes requeridas por el guión. Por lo que la serie no es tanto otra forma de contar la misma historia, sino la oportunidad de ampliarla.

Pero los aspectos que la han hecho triunfar van más allá de la historia. Por ejemplo, la fotografía con multitud de uso de planos cerrados crea la sensación de estar dentro del mundo de Offred. La planimetría limpia, centrada y simétrica te hace pensar en el régimen en el que viven los personajes. La música es hipnotizante y envolvente. El uso de cámaras lentas hace el lenguaje inmersivo.

Y, por supuesto, el casting es inmaculado: Elizabeth Moss (Offred) puede sostener un primer plano tanto tiempo como sea necesario; Alexis Bedel (Ofglen) muestra un personaje que evoluciona casi de forma salvaje; Yvonne Strahovski (Serena Joy) interpreta divinamente el vaivén entre su esposo y el alma femenina que reside en su personaje; y Ann Dowd (Tía Lydia) es la representación del abuso de la mujer hacia la mujer.

La pulcra conjugación de estos elementos — y de tantos otros — es lo que sube el nivel de calidad de la serie. Con este lenguaje tan bien trabajado se ha creado un altísimo parangón. Y, para sorpresa nuestra, este éxito no lo pueden reclamar ni HBO ni Netflix.

The Handmaid’s Tale, algo más que una simple adaptación cinematográfica

Las transposiciones cinematográficas son siempre arriesgadas, especialmente porque se suelen evaluar usando la obra literaria como referencia. Pero cuando una historia se traslada a otro medio se convierte en una obra por sí misma. Y, por tanto, debería criticarse de forma independiente. En The Handmaid’s Tale las diferencias entre ambas obras no son grandes, pero sí se sienten.

Por una parte, el personaje de Offred en la serie se caracteriza por su humor negro… ¡muy negro! Negro como la noche oscura. Ella hace chistes sobre las atrocidades que ocurren como forma de vulnerar esa realidad contra la que no puede luchar. Éste es el perfil adecuado para Moss — su protagonista — y para el lenguaje usado. Pero en el libro, Offred es más bien pasiva y no se atreve a mucho por miedo. Entiende que todo está prohibido y teme ser otra víctima de las circunstancias.

Este cambio en el personaje principal me parece que obedece a otra gran diferencia entre las obras: en el libro, la realidad que se nos cuenta es reducida, porque nos la cuenta la propia Offred, que tiene poca información sobre lo que sucede a su alrededor. El lector sólo sabe lo que sabe Offred y esto crea una sensación de desamparo poderosa. En la serie, en cambio, tenemos la posibilidad de ver lo que otros personajes hacen. Podemos saber cosas antes de que Offred las sepa y eso crea una atmósfera menos amenazante. En esta atmósfera tiene sentido que Offred sea más atrevida, al menos en su forma de expresarse. Realmente la mayor diferencia es que la novela es de corte contemplativo mientras que la serie le suma acción a la trama. Lo cierto es que ambas representaciones funcionan a la perfección, cada una en sus entornos.

La tradición del rol de la mujer en la ficción distópica

Por lo general, la mujer en la ciencia-ficción distópica suele ocupar el único rol — como comentaba al principio — de un acompañante del protagonista masculino. Pensemos en Trinity, de The Matrix o, sin ir más lejos, en la Princesa Leia Organa de Star Wars — la consideremos o no distópica — , donde no hacían sino echarle una mano, respectivamente, a Neo y a Han Solo — de quién, además y por supuesto, estaban en la obligación de caer profundamente enamoradas. Esto es, la mujer también es posicionada como el objeto de deseo, la damisela en apuros o la protagonista que no puede hacer nada por sí misma sino hay un hombre que le demuestre de todo lo que es capaz

Vaya: que nos estereotipan.

En The Handmaid’s Tale somos las víctimas sin duda alguna. La magia con la que la autora y los realizadores no cayeron en el estereotipo es la perspectiva elegida. Ésta no es una historia donde la mujer es rescatada por el hombre. Al contrario, nos cuenta cómo la mujer ha sido subyugada por el hombre y el dolor que esto acarrea. En las historias todas las presencias masculinas son una amenaza mientras que las femeninas son posibles aliadas. Esta idea se desarrolla con mayor profundidad en la serie, aunque también está presente en el libro. Pero, además, nos muestra hasta qué punto una mujer puede representar una amenaza para otra.

The Handmaid’s Tale no nos hace ver como «nenas que necesitan salvación». Nos hace ver como mujeres fuertes que han sido abusadas y que merecen recuperar su lugar. The Handmaid’s Tale nos cuenta una historia de mujeres víctimas de injusticia que sobreviven a sus penas a través del recuerdo. Una historia sobre mujeres que luchan contra la resignación y la desesperanza. — AC / DK.