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Y hablando de éxito, tienes a Paola. Ella lo encarna todo, junto a la sabiduría y a la elegancia. La aliada fiel de nuestro vicio común, que es el tabaco; una templanza a la que aspirar y un sentido del humor que admirar. La miras y ves la seguridad personificada. Alguien a quien aspirar como mentora. Para Paola:

[…] ser mujer, es lograr todo lo que me proponga hacer, desde ser el pilar de apoyo de todo aquel que sea parte de mi vida hasta quizás ser un ícono de imagen de belleza. Conseguir culminar con éxito cada uno de los objetivos que me plantee en la vida laboral, como pareja, como madre, como amiga… Tener el sexto sentido de identificar tanto los momentos en que nos necesitan como en los que no debemos estar. Decir las palabras correctas cuando necesitan ser escuchadas. Hacer cosas pequeñas o grandes, pero siempre bien hechas, porque como mujer soy detallista, exigente, emprendedora y luchadora. En resumen, soy Paola, ¡una pequeña guerrera!

Paola Padovani

Empresaria, desde Quito, Pichincha, Ecuador

Y si de guerreras va el juego, conozcan a Kat. A Kat, joven ecuatoriana, le ha tocado pelear su sitio en una familia, como ella misma describe, «acostumbrada al machismo» en la que el matrimonio para la mujer había de llegar tan pronto como fuera posible, lo que las relegaba a una vida de maternidad y servicio doméstico, siempre en segundo plano respecto a la actividad  de los hombres. Tanto así que afirma ser «la única mujer en mi familia que ha llegado a los 25 soltera, sin hijos y con un título profesional».

Dada su experiencia, cree que:

[…] hubiese sido mucho más fácil nacer hombre, poder salir a horas altas de la noche sin miedo a la muerte o la violación, a tener varias parejas sin miedo a ser juzgada, a que la familia no te juzgue por como te vistes, por lo que escuchas o quien eres; pero dentro de todo lo malo, estoy orgullosa de llamarme mujer, porque sé que he llegado lejos, y voy a por más.

Kat Méndez

Agente turístico, desde Quito, Pichincha, Ecuador

Andrea es una mujer de gustos exóticos. Gustos de esos sobre los que difícilmente se encuentra a nadie con quien compartir. Una persona con la que hablar resulta sencillo, interesada del fitness, de sus perros y de sus plantas, del sexo y del diseño. Andrea también reconoce haber recorrido un camino de rebeldía para llegar a ganarse su territorio incluso dentro de su familia. Para ella:

Ser mujer […] ha sido esta batalla constante entre los estereotipos que rodean a mi género y mi obstinado yo, no conforme con ello. Criada en un hogar patriarcal de mentalidad «estándar», me enseñaron a respetar a mi padre y a tratarlo como al rey. Se suponía que debía ser obediente, respetuosa, pura, como una dama, que no usaba malas palabras. Al mismo tiempo, me empujaron a trabajar duro, ser un estudiante A, tener una carrera increíble y, finalmente, a ser financieramente independiente. Estaba destinada a ser fuerte, pero al mismo tiempo, mi padre me recordaba que eventualmente tendría que casarme porque estaba envejeciendo y cuidando a mi marido y a las guaguas porque, al final del día, «eso es lo que hacen las mujeres.

Andrea Villarreal

Diseñadora industrial, desde Quito, Pichincha, Ecuador

Azul es fotógrafa. Y, como tal, su principal herramienta de trabajo es la mirada. Hace mucho que observa y fotografía las diferentes facetas de la mujer ecuatoriana de nuestra época. Haciéndolo admite haberse dado cuenta de que:

Ser mujer en estos tiempos es algo controvertido. […] tengo el gusto de ser apoyada por lo más importante en mi vida, mi familia, pasar ya los 30 años y seguir soltera, no tener novio siquiera y, peor aún, no tener hijos, algo que sigue siendo juzgado por la sociedad. Nadie aún comprende que los sueños son únicos, que algunas de nosotras, desde que tenemos uso de conciencia, sabemos perfectamente que no seremos nunca llamadas madres, que no lo deseamos, que son otros triunfos los que nos resultan importantes, como, por ejemplo, ser tomadas en cuenta como un ente productor de ideas, de riesgos o de sabiduría.

Azul Sandoval

Fotógrafa, desde Quito, Pichincha, Ecuador

Y cuando de ser mujer se habla, no podemos olvidarnos de que las mujeres vienen en todos los tamaños, colores, sabores… e incluso las hay que tienen pene; mujeres que, como MarieFranci, muestran todo su orgullo al respecto: 

Muchas veces me dicen que, por ser trans, no soy mujer. Y me río. Aprendí a ser mujer no asumiendo una identidad femenina, sino porque desde que lo hice sufrí las mismas violencias, tiranías, condicionamientos… cuando adquirí conciencia de lo que era ser mujer en un mundo con una clara ventaja y poder por parte de lo masculino. Mi ser trans me dio ese privilegio que muchas mujeres no tienen: la conciencia del placer, del cuerpo y de la construcción cultural. Mi pene es el mayor de mis orgullos, tenerlo nunca me impidió ser mujer.

MarieFranci Córdova

Trabajadora pública y transexual, desde Quito, Pichincha, Ecuador

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