Rossana Costales, 27 años, licenciada en administración de empresas y hospitalidad estudió también  maquillaje a lo largo de una carrera que la ha llevado a países como como Corea del Sur, Argentina, Colombia  o Estados Unidos Su pasión es el cuidado de la piel y trabajar con mujeres de diario que quieran lucir la mejor versión de ellas mismas.

La entrevista a Rossana Costales

Andariega Magazine:

Cuéntanos, hasta qué punto tiene que ver la belleza física con otros factores como podrían ser el espiritual o el desarrollo personal.

Rossana Costales:

La verdad es que yo me he dado cuenta de eso trabajando con miles de mujeres, tocándoles la cara y hablando con ellas. Así es como he llegado a esa conclusión. Logro tener ciertas interpretaciones de las mujeres que se sientan en mi silla (de maquillaje) incluso antes de que me hablen por cómo luce su piel, sus poros, sus ojos… Y cuando por fin logro hablar con esa persona, todo lo que pensé, coincide; entonces no estamos hablando de marcas ni de transformaciones, sino de lo que esa persona me dice sin ni siquiera tener que hablar.

La gente refleja muchas cosas y comunica muchas otras a partir de su imagen, quieran o no, a través de una imagen más o menos producida que habla no sólo de quiénes son sino también de adónde quieren llegar.

.- Rossana Costales.

Andariega Magazine:

Hasta qué punto ves a las mujeres ecuatorianas cuidar del aspecto físico para representar algo más que no sea sólo belleza superficial.

Rossana Costales:

En Ecuador a mí me gustaría que la gente se conectara un poco más con el poder de su imagen, de su belleza, porque veo los dos extremos: transformaciones sin sentido, excesivas, que tratan de ocultar a través de rellenos, operaciones y de montones de maquillaje… Y es que el maquillaje puede ser una herramienta maravillosa… o mostrar el descuido que te comunica que alguien está desalineado, que no se ve capaz, que no cree en sí mismo…

Esta conexión de la que hablo podría darse a través del cuidado de la piel, del cuidado de la nutrición, del uso del maquillaje… pero que vean la belleza como un camino en el que encontrarse a una misma al tiempo que se puede ser creativa, que es la parte divertida de trabajar la belleza.

Andariega Magazine:

¿Qué fue antes: el huevo o la gallina? Es decir, ¿tu pasión por el maquillaje te llevo a darte cuenta de la importancia de la imagen en el ámbito personal y profesional o conocer al respecto de esta importancia te llevó a dedicarte al maquillaje?

Rossana Costales:

El maquillaje llegó a mi vida como un amor a primera vista. Al principio nunca pensé que se podía hacer del maquillaje una profesión hasta el día que vi a una maquilladora profesiona… quedé enamorada. ¡No puedo creer que esto sea un trabajo! ¡Nadie me dijo que te podían pagar por hacer algo que me gustara tanto como el maquillaje! Me di cuenta de que tenía ojo para estas cosas… y fue amor a primera vista.

Andariega Magazine:

Y teniendo en cuenta que el maquillaje es lo que más te gusta… ¿Cómo decides hacer de eso un emprendimiento, una profesión?

Rossana Costales:

Además del maquillaje, siempre me gustó el tema de los negocios. Mientras estudiaba administración de empresas y hospitalidad en la USFQ y, a la par, empecé a maquillar; pero lo hacía por el gusto de hacerlo… hasta que la gente comenzó a preguntarme cuánto le cobraba por maquillarla. Fue cuando me dije: «¡De esto puedo hacer un emprendimiento!», y comencé a conectar lo uno y lo otro. Ha sido un camino muy divertido y creo que todos deberíamos podernos lucrar con lo que nos apasiona. Eso es algo que me sonaba muy lejano: ganar plata de algo que te divierte hacer… Pero no es sólo posible, ¡también es increíble!

Andariega Magazine:

Divertido o no… supongo que llegó el momento que encontraste tus dificultades en el camino del emprendimiento…

Rossana Costales:

He tenido muchas dificultades… Para mí lo más difícil ha sido sistematizar las cosas. Una, como emprendedora, al principio tiene desorden y no sabe cómo llevar ciertos sistemas: la parte financiera, cómo ordenar las ideas… Al comienzo una hace todo: el logo, los cobros… En el camino, la parte chévere es conectar con personas creativas que te puedan aportar lo que saben. Luego, la clave está en nunca rendirse a la primera.

Por ejemplo, yo veo que el principal momento de terror que sufren las personas al momento de emprender es cuando se dan cuenta de que no tienen plata para pagar lo que hayan de pagar… Y cuando una emprende hay que estar dispuesta a arriesgar. A mí me gusta vivir incómoda… fuera de mi zona de confort… porque sólo ahí es dónde una se puede parar a recoger los frutos, no sentada en el sofá. Cuando no tengo un dólar en la cuenta y me estoy matando a trabajar es cuando pienso: «Ya vendrán los resultados». Es la parte más complicada del emprendimiento: seguir encaminado sin importar lo que pase. Y para ello tu porqué tiene que ser verdaderamente fuerte.

Andariega Magazine:

¿Entonces tuviste que luchar en algún momento contra la tentación de rendirte?

Rossana Costales:

No realmente porque yo siempre he sido muy fuerte. Hay días que por supuesto que se me han hecho difíciles cuando me he dado cuenta de que no podía descansar y todo lo que quería mi cuerpo y mi mente era eso. Eso sí que pasa mucho. Por ejemplo, yo trabajo todos los sábados sin excepción. Y hay algunos de ellos que preferiría quedarme en la cama, claro… Me duele un poquito, pero a la larga no me importa.

También, una vez más, no tener un sueldo fijo a veces da un poco de vértigo. Esas cosas son las que a veces pueden hacerte cuestionar, pero la pasión es más fuerte que cualquier otra cosa.

Andariega Magazine:

Bueno, y en otro orden de cosas, Rossana… ¿Cuán difícil es trabajar «como loca» en un emprendimiento… y lucir siempre radiante?

Rossana Costales:

Para mí no es tanto «lucir siempre radiante» sino volverlo un estilo de vida. Para mí lo chévere de la belleza no está en el resultado, sino en el proceso, en el ritual en sí mismo. A través de mis viajes he experimentado cómo viven la belleza en otras culturas. Estos viajes me han hecho cuestionarme quién dice que es lo que es bello. No se trata de estar radiante, luminosa, divina… todo el tiempo, sino de conectarse con una parte de nosotras mismas de la que hemos de empoderarnos.

Para mí hay un gusto en levantarme y vestirme y maquillarme en lugar de quedarme en pijama… Porque siento que rindo diferente. A la noche igual: darme esos 15 minutos para hacer mi ritual de cremas, lo que, para mí, tiene hasta cierto sentido de meditación. Hay mujeres que me dicen que no tienen tiempo para eso… pero sí que tienen 3 horas diarias para pasarla en Facebook. Hemos de enfocarnos en nosotros mismos para sacar nuestra luz interior y hacerla brillar como se merece.

Por eso es que mi marca se llama The Beauty Within, porque para mí la belleza es algo que todas tenemos en el interior y que hay que trabajar activamente para exteriorizarla. Es un camino cuya exploración tiene que llamarte la atención. Mucho más si lo mezclas con el tema del emprendimiento. ¿Quiero sentirme fresca? ¿Luminosa? ¿Poderosa, vibrante, elegante? Pues has de comunicarlo a través de lo visual.

Andariega Magazine:

¿Qué le dirías a las mujeres que asocian el maquillaje a una cuestión puramente superficial?

Rossana Costales:

Realmente no se están dando cuenta que cualquier elección que tomamos parte de un juicio más o menos superficial: las personas con las que estamos, la ropa que compramos… ¡Juzgar es parte de la vida! Y la superficialidad de la belleza ha sido producto de las muy malas campañas de marketing a las que nos hemos visto obligadas a asistir… Pero tienen que darse cuenta de que la belleza es algo absolutamente diverso, no sólo superficial y pensado para modelos, sino para todas nosotras; y con una importancia que va más allá de los juicios ajenos. Las mujeres de hoy en día tienen que conectar con sus propias diferencias. Y el maquillaje puede ser una herramienta tan válida como cualquier otra para conseguirlo.

Invitaría a todas esa mujeres que se avergüenzan de querer ser o parecer «algo»… Las hay que incluso no se creen merecedoras de ciertas cosas — como de ponerse los labios rojos o ciertos vestidos o zapatos —… las invitaría a que cambien esa visión. Porque esa sensación de vergüenza habla de los miedos que tenemos adentro, no es una cuestión meramente estética. Y hemos de preguntarnos: «¿Qué queremos probar, qué queremos hacer?».

Llegó el punto en el que todas las modelos lucían iguales… por eso yo soy fan de todas las influencers alternativas de la moda: modelos plus size, modelos con vitiligo… tanta diferencia que hay, ¿por qué no expresarla por lo visual?

Andariega Magazine:

¿Consideras que la mujer maquillada siempre luce mejor que la que no lo está?

Rossana Costales:

Creo que sí que va a tener más impacto y, por tanto, la comunicación será otra. A la mujer que no le gusta maquillarse, al menos le recomendaría que cuidara su piel. Además, tenemos que tener en cuenta que un mal maquillaje también causará un impacto… pero negativo. La estética no sólo es una cuestión de belleza, sino de salud. Físicamente reflejamos falta de sueño, mala dieta, acumulación de toxinas… Cuidar el aspecto no es sólo una cuestión de belleza. Todo lo que expresa nuestro cuerpo tiene porqués, todo te habla sin necesariamente decir nada. Y en esa comunicación es donde radica la verdadera belleza.

Andariega Magazine:

Rossana, teniendo en cuenta que eres una emprendedora de éxito, ¿qué consejos darías a nuestras andariegas emprendedoras?

Rossana Costales:

Lo más importante es conectarse con su porqué. Todas queremos plata, eso es obvio, pero conectar con algo más importante y personal será lo que verdaderamente cambie el rumbo de su emprendimiento. Que no se asusten de comunicar, de salir ellas mismas para que la gente, su público, pueda conectar con una historia personal. Que cuenten su historia, sus porqués, sus motivaciones… Todo el mundo, si hace su trabajo apasionadamente, puede aportar al mundo de alguna manera. Aportar al mundo no se trata sólo de hacer obras de caridad. Se trata de hacer del mundo un lugar mejor y más bello. Y empezar con un porqué es la mejor opción. Eso y, por supuesto, nunca, nunca, nunca rendirse ante las primeras caídas.