EL NUEVO LOGO DEL BANCO PICHINCHA: ¡MENUDO REVUELO!

En Ecuador, el nuevo logo del Banco Pichincha cambió su identidad gráfica. Y menudo revuelo. Las redes ardían con comentarios y publicaciones de todas clases. Le gustara a quien le gustara, la aparición del nuevo logo del Banco Pichincha había conseguido ser tendencia y toda la comunidad digital estaba hablando de él.

Nos encanta hacer ruido

Nos encanta hacer ruido. Ya hace poco os contaba, precisamente, lo que pasa en los conciertos. Un gajo de gente alrededor de una estrella del pop y, ¡pum!, miles de personas haciendo cosas que un día antes o un día después, a solas, nunca se le hubiera pasado pasado por las cabezas a riesgo de parecer — o de saberse — estúpida. Sobre todo al nivel de las cuerdas vocales.

Pero es que nos encanta, de verdad que nos encanta hacer ruido. Tenemos que admitirlo. Había una película — una de los 90 — en la que se decía algo así como «el individuo es inteligente; la masa, estúpida» (¿quizás Seven, de mi — casi siempre — querido Fincher?).

Y es cierto. Conforme más humanos nos juntamos, generalmente más declina el cociente intelectual. Quiero decir, hay excepciones, algunas revoluciones de las que merecería la pena hablar y Wikipedia. Pero son, de un modo u otro, muchísimas menos que las veces que los humanos nos hemos juntado para hacer ruido mientras dejábamos que la inteligencia colectiva alcanzara las más altas cotas de la miseria, que diría el encantador Marx — el más divertido de todos los famosos Marx.

El ruido en redes sociales

Llevado a las redes sociales — y quizás salvando los casos de las mencionadas Wikis —, esta tendencia por supuesto que se mantiene. Esta semana, en Ecuador, el nuevo logo del Banco Pichincha cambió su identidad gráfica. Y menudo revuelo. Las redes ardían con comentarios y publicaciones de todas clases. Los que se llevaban las manos a la cabeza comparándolos con «la cagada« de #Pompis la semana anterior. Los humorísticos. Los que trataban de enseñarte la diferencia entre una estrategia de rebranding y una cambio de identidad visual…

Y al menos los que se apercibían que, le gustara a quien le gustara, la aparición del nuevo logo del Banco Pichincha había conseguido ser tendencia y que toda la comunidad digital estaba hablando de él. Campaña de PR gratis y como dice el dicho, «la publicidad buena o mala, no deja de ser publicidad». Así que punto a la implementación del nuevo logo del Banco Pichincha por conseguir dos por el precio de uno.

La lección de Dana

Multitud

Grupo de individuos con un mismo deseo torno a un acontecimiento que sucede de forma fortuita, itinerante o esporádica. Una multitud ve un concierto.

Masa

Gran grupo de individuos que, sin tener que compartir el mismo plano, si comparten las mismas condiciones, incitados por idénticos sentimientos y aspiraciones. La masa proletaria.

Además, también se dice en el ambiente creativo que el tonto es aquel que crea y listo el que critica. Y es verdad. Cuesta hace cualquier cosa y muy poco hablar de ella. Así nacen numerosos críticos de arte que convierten el nuevo logo del Banco Pichincha en objeto de burla sin mucha razón aparente.. Internet ha permitido esta democratización de las opiniones. Ha hecho a todo el mundo sentir aquello de «tu opinión cuenta«. Cuando cuenta tanto o tampoco como la de casi cualquier otro de los individuos que en nuestra multitud y en nuestra masa comparten muchos de nuestras circunstancias sociales y psicológicas.

Así, Internet nos ha unido en una masa de multitudes regocijadas en los ancestrales placeres sentidos al ver derramar sangre alrededor de cualquier cosa en la que podamos reflejar nuestra debilidad biológica y hemos llenado la vida con ruido el ruido provocado por nuestro cerebro trabajando a medias entre el disfrute de ese hemorrágico placer y en consonancia con otros cientos de miles de ellos, promoviendo y premiando la premura, la velocidad y la inmediatez en lugar de la reflexión, la humildad o incluso la indiferencia a la hora de su colaboración, todos ellos tratando de levantar lo más alto la voz posible a través del medio sordo que es el escrito.

El nuevo logo del Banco Pichincha: conclusiones

Nos gusta hacer sangre, esto también hay que admitirlo. ¿Cuál es la lógica detrás de meternos contra el logo? ¿Todos somos críticos de arte de repente? ¿El Banco Pichincha nos brinda mal servicio? ¿¡Y quejarnos por el logo va a cambiarlo!? Si tanto nos disgusta, por qué simplemente no cambiar a cualquiera de los miembros de la competencia? ¿Es lógico quejarse porque se hayan gastado un dinero en eso y no se lo gasten en arreglar el servicio? ¿Arreglar el servicio depende de la plata que se gasten en ello?

¿Tienen necesariamente que tener un cambio en su cultura corporativa para que sea necesaria una nueva imagen? ¿Y si nada tiene que ver con nada y resulta que es que el sobrino del gerente recién salía de la U de diseño y su tío querido del alma le brindó la oportunidad de empezar con un portafolio bacansísimo?

Finalmente, el presente continuo implícito en el hashtag asociado a la campaña — ya sea de renovación de identidad visual o de rebrandeo — dice «#nosestamostransformando». Es decir, lo están haciendo. Han decidido empezar por la imagen, ¿por qué no? En un mundo que le da tanta importancia a la visualidad, a las insignias y a los bandos, empezar por un cambio en la imagen… Parece lógico, ¿no? Es decir, vamos a aspirar a algo nuevo representado por esta insignia. Renacen los críticos de arte dispuestos a burlarse del logo y de la pereza del diseñador que lo hizo. ¿Qué decíamos de los listos y los tontos hace un par de párrafos? Pues eso.

Quedémonos con un ruido más bonito.

.- DK