Lo que debes saber sobre el Día Internacional del Libro

Un portal a otros universos, una fuente de visiones o una buena conversación mientras vas en el tren; sin duda, los libros son uno de los mejores aliados de cualquier andariega que se precie. A mí me atraparon desde niña y, como le pasa a cualquier amante apasionada de los libros, me siento profundamente agradecida por lo que me brindan. Así, hoy, Día Internacional del Libro, nos parecía necesario recordar los motivos por los que los libros merecen un lugar de honor en nuestras vidas.

Pero, ¿por qué el 23 de abril? ¿Quién determinó esta fecha? ¿Es realmente importante celebrar este día? No muchos saben responder estas preguntas, incluso entre los amantes de la literatura. Así que vamos a llenar esos vacíos informativos para entender bien de qué forma puedes celebrar a los libros este 23 de abril.

El primer Día Internacional del Libro

El primer Día Internacional del Libro se celebró el 23 de abril de 1996, por lo que esta efeméride tiene poco más de 2 décadas de longevidad. Este día se instauró como una iniciativa de la UNESCO para conmemorar el universo que los libros tienen para ofrecer, pero también para señalar la importancia de los derechos de autor, por lo que su nombre oficial, de hecho, es «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor».

La UNESCO, al ser una organización que no está limita por fronteras, le dio un perfil internacional a esta efeméride, con lo que su celebración se ha expandido progresivamente por el mundo hasta abarcar cientos de países. De acuerdo con los ideales iniciales de esta conmemoración, el objetivo es brindar reconocimiento a la lectura como parte de la formación de carácter del individuo. Aunque también es un intento de darle promoción a la industria editorial, que lamentablemente ha ido decayendo en las últimas décadas.

Como debe suceder con cualquier evento relacionado a la literatura, ésta es una celebración simbólica y con varias metáforas que empiezan con su fecha. El 23 de abril fue elegido como el día para celebrar los libros porque es una fecha en la que, además, se conmemoran las muertes de Shakespeare, Cervantes y de Garcilaso de la Vega, tres de los más importantes escritores de la historia de la literatura universal. Y, como parte de la conmemoración, desde el 2001 se elige anualmente una «capital del libro» que durante el año de su gobierno es la encargada de ser la anfitriona de los eventos que promoverán la lectura e impulsarán el mercado editorial.

Los objetivos del día favorito de los lectores

Los objetivos iniciales del Día Internacional del Libro fueron elegidos sobre dos ejes principales: promocionar la literatura y reavivar el mundo editorial; es decir, conseguir que se compren libros y conseguir que se lean. A pesar de la belleza de esta celebración, muchos se preguntan si no es más bien una efeméride anquilosada que más que conmemorar al libro se aferra a un formato que ya ha perdido validez en un mundo abiertamente digital.

De cualquier modo, estos objetivos tienen mucho sentido si pensamos en el panorama que ofrecía el principio de este milenio. En ese momento, el movimiento digital apenas había mostrado una pequeña parte de su potencial y los libros aun tenían parte del protagonismo que habían tenido desde la invención de la imprenta, imperio en el cual aún vivíamos a principios de este milenio — si bien ya se encontraba en franca decadencia.

Y era por ello que mantener la llama de la publicación editorial viva representaba una necesidad esencial para su industria. Por otra parte, el surgimiento de la televisión unas décadas antes había empezado a ahogar la costumbre de la lectura. Los niños y los jóvenes encontraban todo el entretenimiento que necesitaban en el «mago de la cara de vidrio» — Referencia a la novela «El mago de la cara de vidrio», de Eduardo Liendo, en la que el autor usa este término para referirse al televisor.

Los libros empezaron a convertirse en parte del mundo underground e inició la tendencia en la que «leer es cosa de nerds». Se vislumbraba que el cambio de paradigma que representó el inicio de la Era Digital iba a ser un bache fuerte para la literatura…

La literatura en la Era Digital

Pero por supuesto que este cambio no implicó la muerte de la literatura, sino que ésta se adaptó a los nuevos formatos que estaban naciendo y dio pasó al surgimiento del formato del libro digital: los ebooks. Esta nueva creación ofrecía al lector la facilidad de llevar sus libros a donde fuera… sin tener que llevarse realmente sus libros. Un cambio enorme que facilitaba la permanencia de los libros en un mundo cada vez más consciente de la deforestación y más metido en el universo digital. La buena noticia era que leer dejaba de ser anticuado con los ebooks y volvía a convertirse en una costumbre factible… e incluso trendy.

 

Resultó un alivio — al menos para algunos — comprobar que los libros podían surfear la ola digital con cierta tranquilidad para acabar encontrando un lugar en este nuevo mundo. Pero hay que tener en cuenta que no sólo el formato ha cambiado, sino que los hábitos de lectura y las historias que se cuentan son muy distintas.

Por ejemplo, estamos en un mundo donde los audiolibros ofrecen una experiencia distinta a los lectores, un mundo en el que puedes llevar una biblioteca entera dentro de un aparato que, de hecho, es mucho más pequeño que un libro — tu celular, por ejemplo. Un mundo en donde la producción transmedia de contenidos pone en una pantalla grande a los héroes de las páginas, en el que las posibilidades de conocer e incluso encarnar a tus personajes de literatura son reales. Y estos cambios han representado la muerte del libro para muchos, ya que la exclusividad, el formato y las historias se han perdido. Pero yo me atrevo a decir que no es más que una desaparición simbólica.

La evolución de los objetivos del Día Internacional del Libro

La creación literaria trata de comprender y aprehender el espacio en el que se está para contarlo al público tras dejar que pase por los filtros de tus emociones y experiencias. La literatura, y con ella los libros, son una visión particular de esta realidad. Cuando la realidad del escritor cambia, es lógico que pase lo mismo con sus historias: es la evolución natural del hombre y de las sociedades. Así que es completamente válido decir que los hábitos de lectura han mutado de formato, pero han mantenido su esencia, al igual que la creación literaria.

El Día Internacional del Libro no ha perdido su validez, puesto que el cambio de formatos no implica la desaparición de la intención literaria ni la necesidad del hombre de contar su historia.

Por el contrario, ahora existen más plataformas desde donde difundir y promover el uso de los libros, sea en el formato que sea. Con tantas tarimas desde donde hablar, la UNESCO, más que actualizar sus objetivos, tiene que actualizar su mensaje y las plataformas que usa. No hay de qué preocuparse, los libros no han muerto, son supervivientes por naturaleza.

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